Esta sustancia no se encuentra en la planta fresca, sino que se forma durante la desecación, la conservación e incluso durante la combustión. El tetrahidrocannabinol, llamado THC, fue aislado en forma pura en 1964 y en la actualidad es perfectamente conocido.
Con las partes desechables de la flor se elabora la llamada Marihuana. Las hojas altas de la planta contienen una mayor concentración de sustancias alucinógenas y se utilizan para elaborar el Kif, más utilizado en el norte de Africa y las zonas de cultivo.
La potencia de la Marihuana y del Kif es entre cinco y diez veces inferior a la del haschish.
Se entiende por droga cualquier sustancia, natural o sintética, que introducida en el organismo humano provoca alteraciones psíquicas y a menudo también orgánicas provocando un estado placentero que motiva a la persona a volverlo a utilizar hasta acabar haciéndole dependiente de dicha sustancia. Las principales, por orden aproximado de toxicidad, son la nicotina, el cannabis, el alcohol, la cocaína, las anfetaminas, los barbitúricos y la heroína, entre otros.
Un debate sobre la libertad individual a decidir y, si es necesario, a equivocarse. Expertos en la materia, como José Luis Díez Ripollés, plantean la paradoja de sí es preciso prohibir lo malo o enseñar a distinguirlo: "Con la vía de la represión, lo únicos que estamos fomentando son ciudadanos irresponsables, ciudadanos que no asumen sus propias decisiones, y que precisamente por no asumir sus propias decisiones caen en lo que caen. No es a través de la represión como se soluciona el problema. Es a través de la prevención, entendida como enseñanza y educación."
En los siglos II y IV, tal como indica Galeno, se consumía como medicina y como medio para embriagarse. Los textos sánscritos de la India citan las llamadas "píldoras de la alegría", a base de Cannabis y azúcar. En el siglo XII, Arnoldo de Lubeck describió los efectos del haschish: "Provoca el éxtasis, la pérdida de los sentidos, la alegría... Luego, llegaban los magos que mostraban a quienes se habían dormido tras tomar el "cannabis", cosas fantásticas y harto placenteras".
En el siglo XIX fue redescubierto como consecuencia de las conquistas coloniales de Africa, pero no gozaba aún de mucha expansión, como no sea su consumo por artistas y escritores como Baudelaire, Jean-Jacques Feuchère, Heneri Monnier, Delacroix, Roger de Beauvoir, Valle Inclán o Teófilo Gautier, quien escribió.
La penalización el Cannabis es un hecho relativamente reciente y en el que la mayoría de los países han entrado como continuación de la política de los EEUU. Hasta 1937, la única limitación legal relacionada con el Cannabis se refería a indicar en la etiqueta qué productos alimenticios lo contenían en su composición.
Se empieza asociando el consumo con minorías marginadas por el resto de la población. Al igual que el opio se relacionó con los chinos y la cocaína con los negros, al Cannabis fueron atribuidos los excesos y desmanes que, supuestamente, cometían los inmigrantes mexicanos.
Otros intereses comerciales ayudaron en los Estados Unidos a la penalización del Cannabis, ya que la poderosa industria del algodón y la emergente de los tejidos sintéticos en manos de grandes imperios textiles vieron en el cultivo del cáñamo con fines industriales una amenaza a sus respectivas parcelas de mercado.
Su acción sobre el sistema nervioso es inmediata, y se prolonga entre dos y cuatro horas. Produce una euforia soñadora, consciente y de humor alegre. El cuerpo resulta ligero y rápidamente se traduce la idea en acto. Aumenta la sensibilidad hacia la música, la locuacidad y puede producir pérdida de la noción del tiempo. Produce apetito y habitualmente boca seca. También puede darse una tolerancia adversa, con sensaciones desagradables, vómitos, ansiedad, cefaleas, pánico y sensación de enloquecimiento.
La toxicomanía requiere la existencia simultánea de cuatro fenómenos:
- tolerancia, o necesidad de aumentar la dosis para lograr el mismo efecto. Ausente en los derivados del Cannabis.
- dependencia, distinguiendo la psicológica (llamada hábito) y la física que produce el llamado síndrome de abstinencia. En el caso del Cannabis se produce hábito de poca intensidad en grandes consumidores.
- compulsión, o necesidad de continuar el consumo a expensas de cualquier método para conseguir nuevas dosis. No se presenta en ningún derivado del Cannabis.
peligrosidad, derivada de la compulsión, supone la transformación del individuo hasta hacerlo capaz de cualquier acto violento para satisfacer su necesidad.
En fumadores crónicos a largo plazo se han descrito algunos efectos secundarios, como son el aumento del riesgo de aborto durante el embarazo, retraso de la menstruación e incluso amenorrea en las mujeres, disminución en el hombre del número de espermatozoides y mayor irritación de los bronquios que con el tabaco, ya que el haschish posee un 55 % de alquitrán. No obstante, tan sólo el último de estos aspectos ha podido ser demostrado suficientemente.
Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud afirmó ya en 1971 que no existen datos para afirmar que el uso del haschish, aun en los grandes consumidores, induzca la aparición de psicosis y trastornos de la personalidad (como sucede, por ejemplo, con el alcohol) u otros trastornos importantes. En 1997 la misma organización publicó un informe en el que censuró las conclusiones en que sus expertos afirmaban un mayor riesgo para la salud relacionado con el consumo de alcohol y tabaco que para el del Cannabis.
Los mayores riesgos para la salud que produce la droga son los derivados de combinarla con otras sustancias en la creencia, con frecuencia errónea, de prolongar sus efectos. Así, con el alcohol incrementa las tendencias agresivas, y con anfetaminas o barbitúricos somete al individuo a un riesgo alto de contraer problemas cerebrales irreversibles al incrementar su potencia, en lugar de prolongar su efecto.
En un informe publicado por el Ministerio de Salud holandés en 1995, se afirma que "el total de hechos y circunstancias de consumo conocidos actualmente da lugar a la conclusión de que los riesgos del consumo de cannabis no se califican de por sí ya como inaceptables" y que "los coffeeshops de confianza han demostrado que contribuyen a la protección de los consumidores de drogas blandas contra el mundo de las drogas duras."
Se han realizado varios estudios en profundidad encargados por gobiernos de países como EEUU, Inglaterra o Canadá, coincidiendo en todos los casos acerca de la poca peligrosidad de esta droga, y recomendando su despenalización como medio de evitar los riesgos que supone criminalizar a los usuarios.

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